Hoy regrese al país de las Maravillas y me di cuenta que muchas cosas andaban más extrañas que nunca. Comprendí, que como todo lugar del mundo, después de tantos años sin visitarlo, ¡Cambian!, y que ya no tenia que correr tras un Conejo Blanco, que su perpetua preocupación sobre el hecho de llegar tarde ya no era su única característica notable; Que Tweedledum y Tweedledee en vez de cantar aquel cuento de
Entre frescos claveles encontré tus labios. Suaves y delicados bosques de estrellas. Pecado tu cuerpo que se derrite entre mis dedos. Silencio perdido en el sabor de tus prodigios.
lunes, 6 de julio de 2009
Mi regreso al país de las Maravillas
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