CUENTOS


Este es un sueño despierto, un sueño ficticio, cualquier parecido a la vida real es pura coincidencia. El paisaje es un mar, un mar en calma, con una costa azul solo para dos y el misterio entre la arena y la espuma.

A lo lejos, por el lado donde se oculta el sol, detrás del horizonte se ve un fantasma caminando sobre las aguas. Es una mujer que juega con las olas, como si las olas intentaran tocar sus pies, sus pies descalzos. Tal vez eras vos, quizás eras vos… Era tu viva imagen.

La marea comenzó a subir, el mar inquieto dejo por paisaje un sol buscando cuna, unas estrellas  a tu espalda y un frio intangible. Un beso que no alcanza en un verso fue todo lo que nos dimos. Me levante y caminamos por la costa. Y fue allí cuando conocí la magia de los duendes.

Maldito duende fue la canción de fondo de un bar. Era como caminar kilómetros, sabiendo que solo habían sido unos pasos. Viste tortugas en el mar, viste sus críos en la arena. Compartimos un teatro silvestre, tan natural, que tus lágrimas no pudieron hacer nada ante la supervivencia. Miles de años de evolución ante tus ojos y me fui al mar, me perdí entre las olas, entre la arena y la espuma. Y fue el sueño, uno despierto y vos ahí, al despertar.

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